En su cuenta bancaria aún tenía un poco de dinero, más los quinientos mil que su cuñada estaba dispuesta a prestarle, pero incluso con todo eso aún estaba muy lejos de los cinco millones de dólares.
En el salón de conferencias de la Universidad Santa Mónica, Silvia estaba sentada frente a la cámara, la defensa aún no había comenzado.
El director y Leandro ya habían venido a darle consejos muchas veces, incluyendo la profesora Morales que también le había dado muchas recomendaciones.
Cuando se en