Daniel hizo una pausa tan larga que Silvia pensó que no iba a contestar antes de oírle decir débilmente: —Es una amiga.
Había algo extraño en su tono, y Silvia, sin intención de entrometerse en historias ajenas, se afanó en cambiar de tema: —Sr. Caballero, ¿me puede comentar cómo manifiesta su hermana la enfermedad?
—No puede ver la sangre, sufre amnesia de vez en cuando, da arcadas y grita cuando se expone a extraños del sexo opuesto, y no puede controlar el miedo y los gritos cuando se encuent