"Profesora Somoza, después de hablar con usted la última vez, me sentí mucho mejor. Vuelva pronto, ¡tengo más cosas que contarle!"
"Profesora Somoza, gracias por mostrar mi ensayo a mi ídolo. ¡Incluso me respondió por correo electrónico!"
"Profesora Somoza, ¡todos estamos muy preocupados por usted! ¡Regrese pronto!"
...
Todas estas palabras cálidas y cariñosas se condensaron en los ojos de Silvia, humedeciéndolos mientras abría la puerta de su despacho.
Todo seguía exactamente como antes. Notó q