Narrador.
Paul corrió entre la multitud, esquivando pasajeros y maletas, con la certeza de que cada segundo era vital. Sin darse cuenta salió del aeropuerto por una puerta alterna frustrado por no haber encontrado a Amelia, sin embargo, justo en su frente estaba el auto que había estado siguiendo; Estefanía pagaba la tarjeta de salida como si había venido a una visita normal al aeropuerto.
En un instante, ella giró para encontrarse con los ojos marrones de su amor, llenos de lágrimas sin querer