Mafer había intentado durante toda la mañana escabullirse de su encuentro con Jorge, pero ya no puedo retrasar más esa charla, cuando él la tomó del brazo.
—Tenemos que hablar —dijo él con firmeza, la miró a los ojos con profunda seriedad.
Mafer soltó un respingo, tembló sin poder articular una frase, luego de cortos segundos reaccionó.
—Está bien, pero aquí en el hospital no podemos —recalcó.
Entonces juntos salieron del edificio y se dirigieron a una cafetería cercana.
—No entiendo, ¿qué