Malú no había salido en toda la tarde, molesta con Abel, sin embargo, eso le había ayudado a él a preparar una gran sorpresa. Rememoró el mismo escenario de cuando tuvieron su primera vez, luego de dos meses de noviazgo.
Una vez con todo listo, se aproximó a la puerta de la alcoba.
—Malú, sale por favor —solicitó con voz pausada—, sé que me porté como un idiota, debes saber que los celos me cegaron, discúlpame, anda ven a cenar, por favor.
Malú se hallaba recostada en la cama viendo Manifies