86. ¿Pero qué le ha pasado, señorita?
Noelia sabía que no volvería a tener una oportunidad como la que tenía en esos momentos con el mayordomo, llevándola de nuevo hasta el pasillo que daba a la celda donde estaba recluida.
A cada paso que daba buscaba la manera de obtener del hombre lo que deseaba o en su defecto saber si podía obtenerlo.
Tenía que ser astuta y al mismo tiempo discreta si quería tener éxito en su empresa.
«Piensa Noelia, debes hacerlo rápido, no tienes más tiempo que perder»
La joven volteó a ver hacia atrás, cerc