Al salir del cuarto de baño los ojos de él se clavaron en mi cuerpo de inmediato pero yo no busqué su mirada.
Estaba demasiado nerviosa como para hacerlo.
Leo ya estaba acostado sobre la cama y yo obviamente me senté en el lado contrario para después tenderme por completo.
La luz de la mesita de noche era la única que quedaba encendida en la habitación así que cuando Leo la apagó después de arroparme con la frazada mis ojos se clavaron en la oscuridad.
No sé si él seguía mirándome pero estar en