Dos días después Leo y yo no nos habíamos acercado demasiado o por lo menos no estando solos pero a veces podía sentir la mirada de él sobre mí haciendo latir mi corazón más de prisa pero lucho por ocultar esas emociones o lo que es peor.
Por no sentir nada.
Pero es una batalla perdida.
Hay una química innegable entre nosotros que me vuelve loca.
Una tensión sexual que como dijo Ginebra todos pueden ver.
—Uf, días sin venir pero tu Romeo ya está aquí, me dijo Gine logrando que frunciera el ceñ