Quiero que seas mi doctora.
Días después del accidente, Rebeca fue dada de alta, luego de que los médicos se aseguraran de que ambos estaban fuera de peligro. Ella estaba feliz de poder regresar a su casa, un lugar que ahora valoraba más que nunca.
Se encontraba en la comodidad de su hogar, rodeada de la calidez de su familia. El sol de la tarde se filtraba por las ventanas, llenando la sala de una luz dorada y reconfortante. Estaba sentada en el sofá, con una manta sobre sus piernas, cuando escuchó el timbre de la puerta