Guerra de hamburguesas.
El sol brillaba intensamente en el cielo, bañando el campo de fútbol con su luz dorada. Noemí corría con determinación, su cabello recogido en una coleta alta que se movía al ritmo de sus pasos.
El partido estaba reñido, pero ella no se dejaba intimidar. Con un hábil movimiento, esquivó a una defensora y lanzó el balón con fuerza hacia la portería.
¡Gol!
Sus compañeras de equipo la rodearon, celebrando con entusiasmo, ya que con ese gol, ganaban el juego.
Después del partido, Noemí junto a Sara