Dormía plácidamente, sumida en un profundo sueño, cuando un sonido inesperado perturbó mi descanso. Era un susurro tenue, casi imperceptible, que se colaba entre los hilos de mis sueños.
-Está mintiendo...
El eco de esta frase resonaba en mi mente, inquietante y desconcertante.
-Lucy, encuentra la verdad...
Dios mío, ahora escucho voces. No es suficiente con todo lo que tengo que lidiar; ahora, además, hay susurros en mi cabeza. Esa sensación de desesperación se apoderó de mí. Mientras reflexi