Liza
Abro la puerta y al entrar siento como me toma del brazo pegándome a la puerta haciendo que se cierre de golpe.
Ezequiel me besa el cuello los labios de una manera posesiva, jadeo ante sus besos.
Sus manos acarician todo mi cuerpo sin dejar ningún lugar libre, como si quisiera dejarme marcada e impregnada de su tacto.
Le empiezo a quitar el saco dejándolo tirado en el suelo, vamos caminando mientras empiezo a despojarlo de todas sus prendas.
- Sos mía Liz! -