Capítulo 57: ¡Con el doctor!
¡Adeline se mareó!
El corazón comenzó a latirle con fuerza irregular. La música del salón se volvió distante por un segundo.
¡Y el aire comenzó a sentirse malditamente asfixiante!
Adeline apoyó rápidamente una mano sobre la mesa más cercana mientras cerraba apenas los ojos.
“¿Qué demonios…?”
Respiró profundo intentando recuperar la estabilidad.
Quizá fue el calor, el cansancio, o no haber comido bien desde la mañana por la mudanza.
Sí. Tenía que ser eso…