Capítulo 43: Deseo que se descontrola.
Capítulo 43: Deseo que se descontrola.
—¿Para qué querías estar a solas conmigo?
La limusina comenzó a avanzar por el sendero empedrado, alejándose cada vez más del frente de la mansión y dejando atrás la finca.
El corazón de Adeline latía con fuerza.
Sus manos subieron lentamente hacia el pecho de ese hombre, sus dedos tensándose sobre la tela negra del traje, sintiendo el calor firme de sus músculos debajo.
Edmond permanecía inmóvil, pero su presencia la envolvía por completo, grande,