Capítulo 208: El motivo perfecto.
Capítulo 208: El motivo perfecto.
La puerta del despacho se cerró con un sonido suave.
Edmond se acercó lentamente al escritorio y se dejó caer en su gran silla ejecutiva de cuero negro.
Durante unos segundos permaneció en silencio, con la mirada fija en la ventana.
La luz de la tarde entraba débilmente, tiñendo la habitación de tonos cálidos que contrastaban con la frialdad calculadora que dominaba su expresión.
Sacó un cigarrillo de su estuche, lo encendió lentamente y dio la prime