Mundo de ficçãoIniciar sessãoALESSANDRO
No podíamos permitir ningún margen de error. Ahí no estaría en riesgo solo Lilian. Estaría en juego todo por lo que había trabajado durante años. Sin embargo, por más que intentara tranquilizar mis pensamientos, había una sola imagen cosida en mi mente: sus ojos desafiándome, esa boca que no dejaba de contestarme, siempre atravesada, siempre rebelde.
—¡Claro que lo abracé! &m






