—Tenemos mucho por hacer y poco tiempo —dijo Elaide justo antes de que su celular comenzara a sonar.
Elaide se detuvo para contestar.
Loredana también dejó de caminar. Podía sentir a los guardaespaldas no muy lejos de ellas. Era algo extraño tener personas siguiéndote a todos lados, pero había aceptado solo para aliviar las preocupaciones de Paolo.
Elaide guardó su celular después de unos segundos.
—Vanessa tardará algunos minutos en llegar. Está atorada en el tráfico.
Asintió.
Paolo había in