La taza de café en el escritorio de Malcolm estaba con un tercio de un líquido ámbar.
El señor Malcolm atropellando la puerta invadió el tenso ambiente que se habia convertido la oficina, Malcolm se levantó sobresaltado por la violenta entrada.
Su padre apenas lograba a ver a su hijo, volvió y encendió la luz, su irritabilidad aumento al verlo relajado sobre la silla
—¡Dime que no es cierto!—le arrojo un periódico al escorio, uno que además era de la competencia. Obviamente.
Tras observar la ci