Malcolm escuchaba la risa de Luci, y estaba seguro de haberla escuchando antes como un coro de querubines, incluso sentia tener un recuerdo de ella entre sus brazos y el sostenido una mamila, cambiando un pañal eran tan increíble jamás imagino que terminaría cayendo en los encantos de un bodoque de baba y llantos.
—Así que tú eres la pequeña Luci,—ella balbuceo parecía que le respondía, coloco sus pequeñas manos sobre las mejillas de Malcolm, tan inocente quería que los ojos de él la miraran,—