La puerta de la entrada se abrió, Malcolm suspiro, su mente estaba agotada de tantos números, y de todas formas nada de eso le ayudo a recordar ni un poco la ida que tenía perdida.
Se sentó en el sofá con los codos sobre las piernas y la cabeza metida entre las manos, se rasco la nuca tratando de relajarse a sí mismo, la nuca le hormigueaba, quería irse a la cama y dormir.
Jeremy entro detrás de él y lo vio tan tranquilo, haciéndolo sentir muy molesto, el tonto se habia olvidado de la invitació