Quizás Arianne tenia mas de cien llamadas perdidas, como detestaba que no supiera contestar el maldito teléfono.
—¿Ya hablaste con ella? —estaba en un bar con su amigo Daniel. Él estaba ahí para cuidarlo.
—No me responde el maldito teléfono,—respondió irritado, y abrazando una botella de cerveza —Si quiere que le firme este maldito papel tiene que verme a los ojos y convencerme que esto es lo que quiere.
—¿Te interesa? —Daniel se sorprendió, ya lo habia visto así, lo que no comprendía era por q