Nunca una noche se le había hecho tan larga como aquella. Richard no logró pegar un ojo en ningún momento, pensando constantemente en la presencia de Alice. Por más que intentara sacarla de su mente, su cuerpo le hacía recordar cada detalle, como si aquella hubiera sido la primera vez que estuvieron juntos.
Al sentir que la inquietud iba en aumento, se levantó de la cama y decidió darse una ducha fría, con la intención de aliviar un poco la tensión. La deseaba otra vez, una y otra vez; sin emba