El peso de mentirle a la persona de la que estaba empezando a enamorarse la hacía sentir muy mal. Lo único que deseaba era que amaneciera cuanto antes y que Endrick se recuperara. Solo así podría volver a casa y hablar con Richard sobre lo que realmente estaba ocurriendo.
Alice regresó a la habitación y encontró a Endrick despierto.
—¿Dónde estabas? —le preguntó.
—Estaba hablando por teléfono —respondió mientras se sentaba en el sillón junto a él—. ¿Cómo te sientes ahora?
—Bien, todavía un poco