Mientras tanto, en California, Richard Carter está ansioso en la casa de sus padres. Después de mantener una reunión con algunos de sus socios por videollamada, decide que debe ir a Nueva York lo antes posible, aunque solo sea por un día. Hasta ese momento, no había recibido ninguna respuesta de Donald Jones sobre la reunión que quería tener con él. Cuanto más pasaba el tiempo, más ganas tenía de mandar todo al diablo y olvidarse de los deseos de Madeline. Estaba haciendo todo aquello únicament