La forma en que Richard dice las cosas la deja completamente desconcertada. Ella intenta alejarse, pero él la sujeta con más firmeza. Alice está sentada sobre su regazo, frágil y totalmente expuesta. No consigue mirarlo a los ojos porque sabe que esa mirada haría que todas sus fuerzas desaparecieran. Richard sabía exactamente cómo desarmarla por completo y no podía permitir que eso sucediera.
—¿Qué crees que estás haciendo, Richard? ¡Suéltame! —protesta.
—Ya no quiero seguir así contigo, Alice.