—¿Quién era esa mujer? —pregunta Richard, mirando a Alice.
—Nadie importante —responde ella, ignorándolo una vez más, pues no quiere hablar de ese asunto delante de todos—. Es un placer volver a verlo, señor Smith —dice, dirigiéndose a Steve con una sonrisa.
—Qué pequeño es el mundo —comenta Elis con entusiasmo.
—La verdad es que demasiado pequeño —dice Abraham mientras se acerca—. Hola, señorita, bienvenida a nuestra casa. —Le tiende la mano a Alice.
Meredite también saluda educadamente a Alic