Lilian
No salió de su oficina, no lo vi entrar porque el llego antes que yo claramente, quiero creer que todo tiene un motivo, pero es solo lo que trato de decirle a mi cerebro para no sentirme mal por ser una ilusa.
— Hola — levanto la vista y miro a Uriel que está con una sonrisa mientras deja un café sobre mi escritorio. — No lo compré en la máquina, así que no hay riesgo de intoxicación — miro el café, luego a él. — Quería ver como seguías — tomo el café y sonrío.
— Bien,