Lizbeth
Dos días después
No puedo evitar preocuparme por Jeremías, ayer lo llamé, pero no contestó y aunque he intentado de todo para que Lucía hable, pero solo he hecho que se aísle más, ni siquiera ha querido salir de su habitación.
Por no hablar de entrar a la sala de estar, aunque con ese ambiente lúgubre que acompaña ese cuadro, incluso yo evito pasar mucho tiempo ahí.
—Les prometo que iré por ustedes en unas horas — digo terminando de acomodar el moño en la cabeza de mi hija — ¿Por qué no