Beatriz
Dejo que mi vientre se retuerza mientras continuo de rodillas junto al pulcro inodoro en el que he dejado prácticamente todo lo que comí. Las náuseas matutinas estaban bien, pero jamás pensé que tendría tanto asco a esta hora.
Me digo que quizás solo estoy reaccionando a los nervios de estar aquí, de mentir de esta manera y de estas extrañas sensaciones que mueve dentro de mi mirar a un atractivo hombre como lo es mi doctor.
La puerta del baño es ligeramente golpeada por la encantad