Capítulo 7. Novecientos mil dólares.
Lo primero que hice después de tranquilizarme fue salir del gimnasio y dirigirme hacia la oficina de Rowan.
En mi tiempo aquí me había enterado de que el tipo era algo así como la niñera, contador, ejecutor, manicurista… en fin, todo lo que pudiera necesitar Bastian. Así que estaba segura de que él podría decirme lo que necesitaba saber.
-Adelante. – Dijo su voz al otro lado de la puerta cuando toqué suavemente.
Abrí y me encontré con el lobo sentado frunciendo el ceño leyendo cualquier cosa