Capítulo 6. Mi dosis de perfección masculina diaria.
(Un año y medio después.)
-De nuevo, estás descuidando tu flanco izquierdo. – Dijo el Señor Fred sentado cómodamente debajo de la sombra de un árbol mientras yo me quemaba hasta las pestañas con el maldito calor.
-No lo estoy descuidando. – Dije malhumoradamente. – Esta posición hace que apoye un poco de peso extra y…
-Sin excusas, humana. Un error así podría costarte la vida.
-Tiene razón, Rose. – Dijo Chase atacando mis costillas. – Incluso yo puedo ganarte en una pelea.
-Me ganas en una