Capítulo 51. ¡Feliz cuatro de Julio, pio pio!
-No creo poder hacer un viaje más. – Dijo con un gemido la chica.
-Ya terminamos, no te preocupes. – Dije ayudándola a sentarse en la silla de la oficina.
Había estado corriendo los últimos dos minutos, literalmente, porque en cualquier momento alguien vendría a este pasillo, estaba segura. Tenía que generar una pequeña distracción para que tuviéramos tiempo para escapar antes de que comenzaran a buscarnos. ¿Mi solución? Hacer una pequeña hoguera en la oficina y en el pasillo. De todas formas y