— ¡Coral quédate quieta, por favor! Me estresa tenerte cerca oye — decía Maite dándole un codazo a su acompañante.
— Ostias tía, ¿el guiri buenón tiene telita no? ¡Joder qué un castillo no es poco, flipo! — intervino Yayis, aún sin creerse que iban directo a un castillo.
— Yayis hoy llegaremos a un hotel, recuérdale lentaaa — decía Coral mientras soltaba una risa que intentaba amortiguar con la mano.
El viaje fue sin problemas, estaban tan agotadas que lo primero que hicieron fue dormir, a la