37. Se acabó
—¡Leah! —exclamo con el corazón golpeándome en el pecho.
—Espera —me detiene Marlow, antes de que pueda salir corriendo.
—Está muerto —informa con una seriedad que me hiela la sangre.
—¿Qué pasó?
—Creemos que venía hacia acá. Provocó un accidente muy grave y huyó. La persecución se volvió complicada; cuando se sintió acorralado, le disparó a uno de nuestros compañeros… y los agentes respondieron, fue abatido —explica Marlow, sin apartar la mirada.
Asiento en silencio, no sé qué decir.
—Gracia