ALFA RASTUS-
Larisa no regresó a mi mansión ese día y, aunque una parte de mí se sintió aliviada de que hubiera regresado a la casa de su padre, una parte más grande de mí sintió que yo era el idiota al que Agnes y Lex me habían estado llamando.
No debería haber tratado así a Larisa y aunque fue una buena elección rechazar su cuerpo porque no la quería, tal vez podría haber encontrado una forma mejor y menos insultante de hacerlo.
¿Y Agnes?
Nada podría compensar la forma en que la traté en el p