Capítulo 11

Ella no estaba por ningún lado.

No pude encontrarla, siguió matándome... y nunca volví a ser el mismo ni acepté su rechazo para consternación de Larisa y mi sorpresa.

Han pasado tres meses desde que busqué a mi pareja destinada, quien decidió rechazarme y de alguna manera escapó de los calabozos y de mi manada sin previo aviso. Mi alma todavía estaba herida y mi corazón todavía sangraba a diario a pesar de que habían pasado tres meses.

—Ya es hora de que dejes de intentar encontrarla, alfa Rast
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