Esa tarde que James llego a la cafetería sorprendiendo a madre e hijo con la noticia de que los invitaba a dar un paseo el domingo para celebrar que al día siguiente Arturo comenzaría las clases.
Al principio Charlotte quiso negarse, pero fue derrotada cuando ambos le suplicaron de ir, por lo que termino accediendo escuchando la risa y emoción de ellos.
De esta manera llegamos a la mañana del domingo donde Charlotte y Arturo estaban desayunando desde temprano en pijama y mirando las caricaturas