Capítulo 24

Cuando finalmente recobré un poco la compostura, tomé la camisa y me la puse. Me levanté de la cama y comencé a caminar hacia la puerta. Justo cuando iba a abrirla, escuché su voz.

—¿A dónde vas?

—A mi habitación, necesito tomar un baño y cambiarme de ropa —respondí, aún de espaldas.

—¿Estás enojada?

—Más conmigo misma.

—Perdón por forzarte, es solo que...

—No hace falta que digas nada. La verdad no estoy enojada contigo; si me enojara, sería conmigo misma —al final le dejé hacer lo que quiso,
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