El chofer regresó poco después, cargando unos aperitivos. Durante el resto del recorrido, me limité a mirar el paisaje mientras disfrutaba de un helado que habían traído.
Después de unas horas de viaje que se me hicieron eternas, finalmente llegamos a Brujas, y quedé completamente fascinada. La ciudad era bellísima, mucho más de lo que había imaginado. Estaba asombrada, y cómo no, con un paisaje así.
—¿Hermosa, verdad? —preguntó Henrik, observando mi reacción.
—Definitivamente —suspiré, e