Hans había dejado de hablar con sus padres desde hace algún tiempo, quizás desde aquel momento en el que se había accidentado, sabía que estaba mal, pero no podía evitar sentirse orillado a olvidarle.
— ¡Si no te encuentro aquí, te olvidas de tu padre! — dijo en modo de saludo.
— No es que me olvide, estoy acostumbrado a tu ausencia, si, que la independencia es algo que aprendí por ti — añadió y le estiró la mano, era la forma más cordial de saludarlo.
— Saludarte no es algo que deseo por ahora