Llegar a su lugar de trabajo le parecía algo gracioso, parecía haber llegado de una noche loca o con algún hombre, su cabello enmarañado y su rostro aun con un poco de maquillaje.
— Buenos días — dijo cuándo paso por el lado de estos, le miraron asombrados al ver como esta había llegado, Hans tan solo la miro con cara de pocos amigos.
Entro a su habitación con un poco de vergüenza, no sabía qué pensarían ellos de ella.
— ¡A la mierda lo que piensen! — dijo mientras se limpiaba su rostro con un