52. Tú eres mía
— No es así, Sophie luego te lo explico — respondió Michael visiblemente molesto Fulminando a Laura con la mirada por ponerlo en ese aprieto— ven conmigo — le dijo caminando hasta salir de la habitación.
Laura le lanzó una última mirada llena de rencor a Sophie antes de marcharse detrás de Michael.
Thomas cerró la puerta detrás de ella, asegurándose de que Sophie estuviera bien.
Sophie suspiró, y se secó las lágrimas intentando calmarse, sabía que debía hacerlo por sus bebés.
—Gracias, Thomas