En ese momento, la belleza de Ana era innegable.
Mientras Mario le cambiaba el vendaje, inevitablemente tocó algunas zonas sensibles, lo que provocó una reacción física en él. Su respiración se aceleró ligeramente y su garganta mostraba signos de tensión... no porque deseara tocar a Ana en esos lugares, sino por miedo a que ella se sintiera incómoda con él.
Ana, por supuesto, notó su reacción física, pero no lo mencionó. En cambio, cuando sonó el timbre de la puerta, le dijo suavemente: —El ser