Analu
Otra vez me quedo parada como una estatua mirándolo, pero esta vez no porque no tenga qué decir, sino porque estoy impactada.
— Está bien, no hace falta que digas nada ahora; bueno, di algo, pero no tiene que ser la respuesta. — dice afligido.
Sigo mirándolo sin conseguir hablar y entonces una risa extraña se apodera de todo mi cuerpo.
— Joder, Santiago, ¿quieres matarme o qué? Primero me mandas a irme y ahora me pides matrimonio. — en cuanto termino de hablar me tapo la boca con las mano