Analu
Al llegar a Río de Janeiro, fuimos directo a su auto, que estaba en el estacionamiento del aeropuerto. Según Santiago, lo dejó allí para que cuando llegara tuviera acceso inmediato al mismo. Así que le pido que Santiago me deje en casa, ya que él quería que fuera directo a su casa.
— ¡No, Santiago! Necesito ir a casa, necesito este momento, ¿me entiendes?
— Claro que sí, pantera. Pero cuando quieras venir para acá, llámame. ¿Está bien?
— Está bien, ¡gracias!
Con un gesto de gratitud por h