Analu
Despierto el primer día del año con el sol iluminando mi rostro. El bullicio es alto en la cocina.
«Esta gente no duerme, no es posible.»
Estiro los brazos, paso la mano por la cama y me doy cuenta de que Santiago no está. Una observación sobre él que no puedo evitar es que se despierta demasiado temprano.
¡Misericordia!
Me levanto, cojo mi celular, me siento en la cama y comienzo a revisarlo antes de levantarme. Veo que tengo un mensaje de Renata diciendo que el día cinco viene para acá.