C50- ¿QUIERES QUE TE ENSEÑE?
Angelo se acercó mientras Aurora, aunque incómoda, aceptaba por educación la ayuda del pretendiente. El hombre la colocó frente a la pelota, se pegó a su espalda y le agarró las manos para "corregirle el swing".
Era demasiado, pensó ella, sintiendo un escalofrío de molestia que le subía por la espina, pero se mordió la lengua para no ser grosera.
Angelo, a cinco metros, tomó su palo de golf, miró la escena con una expresión de hielo y ejecutó un golpe corto y descon