C46- DEMASIADO SIMILAR AL SUYO
—¿Aurora? —preguntó Angelo, notando su cambio—. ¿Qué pasa?
Ella levantó la mirada, con los ojos muy abiertos y una expresión de pánico absoluto.
—Disculpa, es... mi terapeuta. —la mentira salió torpe y apresurada de sus labios.
Aurora se levantó con cuidado y se dirigió a la popa del bote, alejándose lo más posible para tener privacidad y Angelo asintió, pero algo no le cuadraba. En todos los años que la conocía, nunca la había visto tan alterada por una llamada y