C137-¿PODEMOS HABLAR EN PRIVADO?
Aurora estaba de pie junto a la ventana, mirando ansiosamente hacia la entrada, cuando vio los faros del auto de Angelo. Corrió hacia la puerta. La abrió justo cuando Angelo y William subían los escalones del porche.
—¡William! —exclamó, arrodillándose para abrazar al niño—. ¡Gracias a Dios!
William se dejó abrazar, pero Angelo notó que su cuerpo seguía tenso, como si estuviera en constante alerta.
—Está agotado —dijo en voz baja—. Y ha pasado por mucho.
Aurora